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lunes, 4 de abril de 2011

Capítulo 4. Brittany vs Jack


La noche se hizo eterna. Como un cuento interminable pero que aún faltaba un final, del que yo tomaría parte, lo acabaría tomando mis propias decisiones; tal vez no las acertadas, pero el fracasar me ayudaría a madurar.

No era por la mañana cuando desperté, el despertador aún quieto, no había sonado. Eran las siete.  Me dolía la cabeza demasiado para poder incorporarme y salir de la cama, pero necesitaba tomar algo. Encontré rebuscando entre los cajones de la cocina, una aspirina. Espere a que hiciera efecto para sentirme mejor, pero no dio resultado.

Decidí ir a ducharme, para entrar en calor. Tenía mucho frío. Cuando llegué al baño y vi mi espantoso aspecto reflejado en el espejo, me asusté. Estaba colorada, tal vez tendría fiebre. Pero de todos modos iría al colegio. Tenía que hablar con Jack. Le había dado vueltas a todas las posibilidades, pero ya me decidí. No negaré que sentía miedo, pero aún así confiaba en él. Dijo que no cambiaría nada el decirle la verdad, así que lo haría, confiaría en su palabra y le diría de una vez por todas lo que sentía, por muy asustada que estuviera, me decidí, no había ya marcha atrás. Hay cosas que se hacen y punto dijo. Tenía razón.

Me duché, pero de nada sirvió, seguía con el mismo frío, de algún modo los escalofríos aumentaban. El dolor de cabeza parecía haber disminuido un poco, pero necesitaba algo para bajar la fiebre, si es que tenía. No había nada en casa. Decidí ir al colegio igual, con fiebre o no, tenía que afrontar la situación, no dejarlo para luego, como siempre había hecho hasta ahora. Debía madurar.

Llegué al colegio, había mucha gente. Entre la multitud pude distinguir a Alicia. Le debía una explicación por mi comportamiento de ayer. No se merecía que la tratase de esa manera. Decidí enmendar mi error. Le conté toda la historia, mis inquietudes, mis miedos, ella solamente añadió.
-          Te comprendo más de lo que piensas. A mí me pasaba lo mismo con un amigo mío. A veces pensaba que si que le gustaba pero otras muchas que no.  Era todo muy confuso. Al final me decidí. Un día cuando estábamos juntos, le bese. Y resultaba que él sentía lo mismo. Todo fue bien a partir de ese día. Así que creo que si él te da pie, deberías lanzarte. Tal vez no le gustes, pero Jack es un tipo guay, no te dejará de hablar por eso, estoy segura.

Ella comprendió la situación rápidamente y me ayudo mucho, nunca hubiese pensado que ella a diferencia de muchas de mis amigas de la infancia me hubiese apoyado de esa manera tan amable y bondadosa. A partir de ese día la empecé a ver como el sol que me ayuda a seguir adelante protegiéndome con su calor.

De pronto entre tanta gente me encontré con su mirada, no había cambiado, seguía allí rodeado de gente, me miraba de nuevo, parecía que el resto del mundo no le importaba. No sonreía, parecía serio y triste. Pena fue lo único que me transmitía, como si él también lamentara que las cosas hubieran acabado de esa manera.

Fui al quiosco como de costumbre, una vez más solo quedaba la rutina. El siguió con la mirada cada uno de mis pasos. No hablaba con la gente de su alrededor, solamente me prestaba atención a mí, a veces de forma más notable otras de reojo, pero no apartaba la mirada. Eso me hacia encontrarme peor, el saber que yo tenía la culpa de que él se sintiera así. No era fácil para ninguno de los dos. Pero yo, de una vez por todas, iba a acabar con esta incómoda situación.
Cuando pasé a su lado, después de comprar mi correspondiente chicle del día de hoy,  hice un gesto con la cabeza para que me siguiera y él, así hizo.

Le conduje a un lugar donde no había gente, así la vergüenza sería menor. Detrás del colegio nos encontrábamos, allí siempre no se hallaba nadie.

-          Creo que esta vez no aceptarás mis disculpas – no sabía él hasta que punto estaba equivocado, yo le quería demasiado para no perdonarle cualquier cosa – me comporté contigo como un autentico estúpido. Así que perdón. No paro de cagarla, debí de estar al tanto de la situación – encendió otro pitillo, tal vez lo necesitara para calmar los nervios - .
-          Apaga eso por favor, no me gusta que fumes – sorprendentemente hizo lo que yo le pedí - .
-          Tengo que pedir perdón estaba muy equivocado, pensé que presionándote a que me contaras la verdad arreglaría las cosas, pero no fue la mejor manera. Si tú no quieres contarme nada, yo lo acepto y ya está. Tus motivos tendrás.
-          ¿Desde cuándo te cuestionas las cosas?
-          Hasta los héroes se equivocan.
-          No. Ahora sí que te equivocas. Yo no tenía razón. Tú estás en tu derecho de saber porque te deje de hablar, y te lo voy a contar.
-          No quiero que lo hagas, porque te veas presionada, o algo así, yo…
-          Te quiero – se quedó mirándome, solamente, sin necesidad de moverse o hacer algo, pensé que mi corazón explotaría de un momento a otro - .
-          Brittany, es que yo…
-          Jack, no…no – se me quebró la voz, pensé que de un momento a otro se me caerían las lágrimas que había retenido durante el tiempo de su angustioso silencio – no digas nada, ya sé lo que piensas, que soy muy pequeña, que no me quieres, que fue una tontería el motivo por el que te dejé de hablar, que soy una inmadura, demasiado… - posó su dedo índice sobre mis labios, para que callara, así hice. Pasó su mano por mis mejillas, para deshacerse de todas esas lágrimas que no habían sabido quedarse quietas en su sitio. Me miró a los ojos, nunca nadie me había mirado así, entregado. La cabeza me daba vueltas. Agarró mi cintura con sus fuertes manos y con un leve movimiento aproximó mi cuerpo cada vez más al suyo. Seguía sin necesidad de decir nada. Sonrió. Creía que caería al suelo de un momento a otro. Tenía mucho frio. Pero no había otro lugar en el mundo donde preferiría estar. Apartó mi pelo de la cara, susurrándome al oído, que no quería verme llorar nunca más. Besó mi mejilla. Me empujó contra la pared con cuidado, como si entre sus brazos se encontrara algo realmente importante que no quisiera romper. Aproximó su cara a la mía. Sonrió con dulzura. Rozó sus labios con los míos pero antes de que se convirtiera en algo más caí inconsciente. Por suerte el me tenía agarrada y no ocurrió nada más, al menos que yo recuerde.
Cuando desperté estaba en el hospital, él no se encontraba a mi lado, como  habría deseado mas era de esperar, pero sí, mi madre. Parecía que todo lo ocurrido antes fuese parte de  un sueño, nada me había parecido real. Tenía muchas dudas de lo que había sucedido realmente ya que me encontraba mareada y con mucha fiebre.
-          Bri, cariño, ¿cómo se te ocurrió hacer una cosa así? – ya tendría que aguantar su discurso de siempre - .
-          ¿Qué hice?
-          Ir al colegio con fiebre, ¡a quien se le ocurre!
-          No grites…que me duele la cabeza.
-          Perdona…pero no puedes hacer esas locuras. Mira lo que te ha pasado. Nos has dado un susto de muerte.
-          No ha sido para tanto, solo un poco de fiebre.
-          No intentes quitarle importancia al asunto.
-          Vale – no quería que la discusión prosiguiera, estaba muy cansada para aguantarla - .
-          La doctora me ha dicho que en unas horas podrás volver a casa.
-          Ves como entonces no ha sido para tanto.
-          Nunca más, ¿eh? – asentí y deje que el sueño me venciera - .
Cuando abrí los ojos de nuevo ya estaba en mi cama, totalmente descansada y sin apenas sueño. Me encontraba mucho mejor. No sabía ni siquiera que hora era. Habría dormido días, o tal vez horas, pero había sido tiempo suficiente.
Me levanté de la cama,  harta de dormir, de descansar, con ganas de salir, sí, con ganas de verlo.
Nadie debía de estar levantado por la oscuridad que reinaba en toda la casa. Fui a hurtadillas por el pasillo, para que nadie notara mi presencia, tal vez diera la impresión de una ladrona, pero no tenía nada que esconder.
Una luz se encendió de pronto.
-          Brittany, ¿qué haces levantada? – era la voz de mi padre. Mi plan de que nadie me escuchara; había fracasado - .
-          No tengo sueño.
-          Deberías ir a descansar.
-          Llevo descansando ya mucho tiempo, quiero salir.
-          Sí, claro, a las nueve de la mañana.
-          ¿Son las nueve? ¡Tengo que ir a clase!
-          Tú vete, pero no creo que haya nadie allí.
-          ¿Por qué no?
-          Está claro que no sabes en que día vives.
-          ¿Sábado?
-          Sí, hija, sí. Es mejor que vayas a dormir.
-          Han pasado varios días – murmuré - .
-          ¿Eh?
-          Nada papá, buenas noches – le di un beso y me fui a mi habitación - .

Me acosté mas sabía que no dormiría, pero era pronto. Mi cabeza ya ponía en marcha un plan para contactar con Jack. Necesitaba verle, más que al sol. Quería llamarle, escuchar su voz, pero era muy pronto; quise esperar, pero no podía.

Fui a desayunar cuando creía que mi padre se había vuelto a dormir. Miré un rato la tele, sin ver nada, pasando canales. Tenía el móvil en mano, decidiendo y esperando, pero el tiempo pasaba lento, siempre sucede cuando te aburres...

Abrí los ojos de golpe. Me encontraba desorientada. Me había quedado dormida sin darme cuenta. Mi madre gritaba por la cocina. Hablaba por teléfono, pero no pude averiguar con quien y  chillaba demasiado deprisa para que la pudiera entender. El dolor de cabeza se hizo de nuevo presente cuando creí que ya habría pasado, tal vez fuera cosa de los gritos de mi madre. Me tome una aspirina. Eran las once, pensé que sería más tarde mas se ve que el tiempo en esta casa no pasaba. De pronto, mi madre colgó el teléfono.
-          ¿Quién era?
-          Nadie que conozcas – dijo distante - .
-          Ah…
-          Lo siento – se percató de lo que había dicho – no quería decir eso.
-          Ya…pero no me vas a decir quién era – fue más afirmación que una pregunta - .
-          Bri, esto – sonó de nuevo el teléfono de casa – coge tú, si es para mí, di que no estoy y si preguntan quién eres, diles que eres la limpiadora y que no sabes dónde me encuentro.
-          ¡Mamá!
-          ¡Haz lo que te pido!
-          ¡Es una locura! Si tengo que esconder incluso como me llamo, quiero saber por qué y de quién estoy huyendo.
-          No estás huyendo de nada – me dio el teléfono – tampoco puedes – susurró, lo suficientemente bajo para que yo no escuchara nada - .
Mi madre se alejó por el pasillo. Sin decir nada. Me dejó con la palabra en la boca, pero ahora no podía hacer otra cosa mas que contestar al impaciente teléfono.
-          ¿Si?
-          ¿¡Brittany!?
-          Jack… - de pronto mi corazón despertó, suspirando - .
-          Pensé que seguirías en el hospital.
-          Me recupero rápido.
-          Déjame juzgarlo por mí mismo.
-          ¿Cómo?
-          Sabré qué tal estás, viéndote.
-          Vale.
-          ¿Qué te apetece hacer?
-          ¿Tengo que decidir yo?
-          ¿Playa?
-          Vale, genial.
-          A las cuatro y cuarto en el colegio. Te qui… - colgué, no quería escuchar mentiras - .

12 comentarios:

  1. Me encanta de verdat , una gran historia *-*
    UN beso



    Te sigo ^^


    http://laurametalparanoid.blogspot.com/ sigueme .... :3

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  2. Muchas gracias :)
    Yo también te sigo, estuve leyendo algunas frases y textos de tu blog y son geniales :)

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  3. Me encanta!! A mí también me pasó eso de querer ir al colegio cuando en realidad era sábado, mi hermana no paró de reirse en una semanaXD
    Espero el siguiente capítulo! Un beso.

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  4. Gracias!:)
    Sí, ya somos dos jajaja y lo peor es que mi hermana también hizo lo mismo -.- jaja
    Otro!

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  5. Bua bua bua, me encanta :DDD ME estoi viciando jajaja, espero que pronto subas el siguiente ;))))

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  6. Jaja, muchas gracias! :)
    Cuando tenga un poco más de tiempo subo el próximo! :D

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  7. bua ! simplemente genial :) me gustó el final !
    Saludos; te espero!

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  8. Me gusta cada vez más, te envidio!! xD la musica la elegiste tu?? un besoo

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  9. Sí, la música la escogí yo :)
    Un beso y muchas gracias.

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  10. Pues me encanta la elección, moonlight de beethoven, precioso.

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  11. estoy deseando leer el siguiente capitulo :D

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