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lunes, 25 de abril de 2011

Capítulo 8. Fin de curso

Al día siguiente de nuestro fantástico e inolvidable día el curso terminaría. Había hecho un largo recorrido hasta llegar a las puertas del verano y había dado sus frutos. Las notas habían sido buenas y mis padres estaban bastantes contentos. En este año, en esta atapa de mi vida, había madurado mucho como persona. Crecí y aprendí nuevas cosas que jamás se me olvidarán. No cambiaría este curso por nada del mundo, sí, efectivamente había llorado por el silencio del corazón de Jack, pero ahora me pertenecía y no había otro lugar en el mundo donde preferiría estar mas que junto a él. Había sido como un sueño, pero era la realidad. Y ahora conocía el verdadero significado de la felicidad.

El último día de clase los de primero de bachillerato preparan una gran fiesta para todos. Organizan tanto actividades deportivas como lúdicas. Crean equipos. Mis amigas y yo decidimos apuntarnos a futbol para matar un poco el tiempo. Sabíamos que haríamos un poco el ridículo, pero no nos importaba; íbamos a divertirnos. Después de los partidos, prepararían actuación. Nosotras quisimos también bailar.

Al llegar al colegio me vi envuelta en cierto apuro. Alicia, Claudia e Irene, me esperaban impacientes antes de entrar. Quería escapar de allí por el interrogatorio que me tocaría vivir, pero debía afrontar la situación.

-          ¡Ahí viene la chica de Jack! – chilló Irene
-          Enhorabuena Bri – vino Alicia corriendo y me abrazó con fuerza.
-          Que sepas que me parece muy fuerte que no me hayas contado nada, tía – se quejó Claudia - .
-          Chicas, esto, yo…
-          ¡Tienes que contárnoslo todo! – dijo Irene intrigada - .
-          Ya, me muero por saber cómo paso todo – Claudia también se unió a la intriga - .
-          Dejarla respirar un poco, ¿no? – salió en mi defensa Alicia - .
-          Alicia, eres tú la primera que no me deja respirar, no me abraces con tanta fuerza – reí y ella se separó - .
-          Perdón, pero me alegro tanto por ti – rió ella también - .
-          Está bien, os contaré todo, cotillas…
-          ¡Genial! – exclamó Irene - .
-          Pero con una condición.
-          ¿Cuál? – preguntaron todas al unísono - .
-          Conseguir pillarme y os lo cuento todo – salí corriendo alejándome lo más que pude - .
-          ¡Eso no vale! – se quejó Claudia - .
-          ¡Chicas, a por ella, que no escape! – Irene lideró la situación y se puso en marcha tras de mí - .
-          ¡Vamos! – dijo Alicia, sonriente - .
-          ¡No me alcanzareis! – Corrí por todo el paseo marítimo que se alejaba del colegio - .
-          ¡Eso ya lo veremos! – aseguró Claudia - .
Me adentré en la playa. El mar estaba precioso. Brillaba más que nunca. Las tres estaban ya casi a mi altura.
-          Ya casi la tenemos  - rió Alicia - .
-          ¡A la de tres! – gritó Irene - ¡Una! – aceleraron - ¡Dos! Y ¡Tres! – Se abalanzaron a la vez sobre mí - .
-          ¡Eso no vale! – reí - .
-          Te atrapamos, ahora cumple tu parte – Claudia se sintió verdaderamente contenta de haber conseguido su propósito - .
-          Vale, está bien, tenéis razón, os contaré lo que queráis saber.
-          ¡Queremos saberlo todo! – afirmó Alicia. Les conté toda la historia poco a poco. Con dedicación, intentando no olvidarme ningún detalle que les pudiera interesar - .
-          …Y bueno, creo que eso es todo. Ahora estamos juntos, por fin – sonreí - .
-          ¡Qué bonito, tía! – exclamó Claudia
-          Se nota que él te quiere de verdad – Alicia estaba segura de ello - .
-          Demasiado cursi… - rió Irene - .
-          Es lo mejor que me ha pasado.
-          ¡Solo hay que verte la cara! – rió de nuevo Irene - .
-          Pero…creo que me da bastante vergüenza que lo sepa todo el mundo.
-          ¡Qué va! No te preocupes por eso… - Claudia me dio ánimos pero seguía sin estar segura - .
-          No me gusta nada que comenten sobre mi vida.
-          Mira, Bri. Si dicen algo, solamente será para comentar que tienes un suerte loca de poder estar con él, porque ¡puf! ¡Qué bueno está! ¡Lo que le hacía yo! – todas nos reímos de la broma de Irene - .
-          ¡Ya te vale eh! – continuamos - .
-          ¡Chicas, que son las nueve y media ya! Creo que vamos a llegar un poquitín tarde – Alicia, parecía preocupada - .
-          No te preocupes Alicia, hasta las diez y media no empiezan los partidos – dije yo - .
-          Entonces, vamos, que tenemos que meterles una paliza a los contrarios – Claudia estaba confiada - .
Y así, las cuatro nos dirigimos hasta la puerta del colegio. Para divertirnos, hacer un poco el ridículo, sonreír, pero siempre; juntas.

Cuando llegamos al patio busqué con ansias a Jack, pero él no se encontraba allí. Creí desesperarme. Quería verlo, sentirlo. Quería estar con él.

-          ¡Jack! – chille mientras me dirigía hacía él, para abrazarle en cuanto le vi entrar por la puerta - .
-          Brittany, cuidado – no me había percatado apenas de que llevaba una guitara - .
-          Perdón.
-          No pasa nada – me besó lentamente. En ese preciso instante nos convertimos en el centro de atención de muchos: sus amigos, los míos, profesores, chicas envidiosas y chicos desconocidos - .
-          ¿Sabes Jack? me apunté a futbol.
-          Lo sé – sonrió - .
-          Es cierto que fuiste tú el que lo organizaste todo.
-          Claro, con toda mi cara – reí - .
-          Pero desde casita.
-          Que graciosa – me agarró de la mano vacilante y comenzamos a andar hasta llegar a sentarnos en un banco sintiéndonos observados por los ojos de todos – No tengo la culpa de haber sido expulsado - .
-          No, claro que no, como dudarlo – reímos – Es que Mónica tiene manía a los héroes, no puede entender que seáis tan buenos.
-          No sabe ver lo buenos que somos.
-          Tal vez ella no tenga ojos para verlo, pero mira a toda esta gente – observé a nuestro alrededor – Ellos si miran.
-          ¿Te importa?
-          La verdad es que no me gusta ser el centro de atención. Me ponen de los nervios.
-          Ni caso.
-          Pero, es que… - me quitó rapidamente la palabra - .
-          Es que nada. Solo tienen envidia. Y tienes que entender que nadie se lo esperaba.
-          Ya, eso es cierto, pero no es motivo para ser el centro de atención.
-          Estás equivocada. En este colegio nunca pasa nada. A la mínima noticia que hay, por muy insignificante que sea siempre le dan la importancia que no tiene.
-          Pero ahora eres tú el que está equivocado lo nuestro si tiene importancia – me acarició la mejilla y a continuación me besó - .
-          Quiero verte algún día este verano.
-          No. Alguno no. Todos – sonreí - .
-          Todos no va a poder ser preciosa.
-          ¿Por qué? – entristecí - .
-          Porque iré a Extremadura.
-          Costará no verte durante tanto tiempo – el me miró – pero cuando vuelvas prométeme que si nos veremos.
-          Te lo prometo – sonreímos – además cuando haga buen tiempo vamos a la playita a ponernos morenos – reí - .

Antes de conocerle mi vida era como un libro en blanco que esperaba ser escrito. Llenarlo de historias maravillosas a la par de mágicas y bonitas. Estas historias estaban comenzando a escribirse, estaban deseando ser contadas. Ahora que estaba junto a Jack ya no me imaginaba mi vida sin él. Aparentemente no veían en él la persona que de verdad era. Tal vez duro y macarra, pero conmigo se portaba de maravilla. Solo sus amigos pueden verdaderamente ver su forma de ser.

-          ¿Sabes pequeña? Ahora entiendo por todo lo que tuviste que pasar – me dijo arrepentido - .
-          ¿Cómo? ¿A qué te refieres?
-          Que lo siento, siento todo lo que te hice antes, porque no te lo merecías y debiste pasarlo mal.
-          No lo sientas.
-          Quiero hacerlo, porque no me di cuenta antes de lo que tenía delante.
-          Antes te parecía guapa, ¿no?
-          Guapa eres – me besó - .
-          Será mejor que me vaya Jack, nos vemos luego – no le di tiempo a despedirse de mí. Salí corriendo ya que necesitaba descargar toda esa felicidad que retenía en mi interior.
Llegué de nuevo junto a mis amigas.
-          Bri, no me lo puedo creer – me dijo Claudia - .
-          ¿El qué? – pregunté aun sabiendo perfectamente a que se refería - .
-          Lo de Jack. Hacéis muy buena pareja – sonrió – pero, por cierto ¿desde cuándo le gustas?
-          No lo sé, pero me da igual. Lo importante es que ahora estamos juntos.
-          ¿No te preocupa que él sea mayor?
-          Creo que los años son solo una cifra. ¿Cuántos tienes tú? ¿Cuarenta? ¿Cincuenta? – la hice enfadar, pero sus comentarios me ofendían. Él lo era todo para mi, tanto si me llevaba seis como ochocientos años, me daba igual. Y esperaba que a ella, como a todo el mundo también. Pero como bien se dice: “Nunca llueve a gusto de todos”.
-          Dejadlo ya, chicas – intervino Alicia – Será mejor que vayamos ya a cambiarnos para poder jugar el partido - .
-          ¿Pero cómo vais a jugar vosotras al futbol? – vaciló Irene mientras reía - .
-          No tenemos mucha idea, está bien, pero será divertido – reímos- .
-          Es cierto, pero yo sé perfectamente porque Bri quiere jugar – dijo Alicia mientras reía - .
-          ¡Anda calla! Vámonos – me conocía demasiado bien - .

De camino a los vestuarios los malentendidos desaparecieron. Nos pusimos, todas, el chándal del colegio para jugar.  Llegamos al campo justo a las diez y media. Me sorprendió nuestra puntualidad. Había mucha gente reunida para ver el partido. Se situaron todos apoyados contra el muro del colegio. Nervios.
De pronto unas manos agarraron mi cintura. Mordí mis labios y me hundí un sus brazos. Besó mi cuello haciéndome cosquillas.

-          Jack, ¡me haces cosquillas! – me quejé - .
-          Es usted muy mala conmigo, voy a tener que castigarla con tarjeta roja.
-          ¡Oh! ¡Qué miedo! – me burlé - .
-          Te vas a enterar – rió. Se marchó seguidamente ya que vio un balón en el centro del campo. Lo golpeó con fuerza. Salió a una velocidad considerable entrando de pleno en la portería - .
-          Jack ¡Qué acabas de meter en propia! – Le dijo un amigo suyo mientras se acercaba a él. De pronto se vieron envueltos en una pelea. Alguien se acercó a mi lado.
-          Mira que son tontos – Alicia sonrió - .
-          ¡Pero, tía, le está hiendo daño!
-          No te preocupes Bri, están de broma –reímos - .
-          Ya…es cierto. ¡Chica! ¿Preparada para darlo todo?
-          ¡Preparada!
-          Vamos entonces.

El partido había transcurrido con normalidad. Ya íbamos por la segunda parte y el final estaba cerca. No me moví mucho de mi posición inicial. Miraba constantemente a Jack jugar. Él estaba totalmente concentrado. Y realmente me encantaba estar allí, mirándole, como solía hacer antes de que estuviéramos juntos. De pronto, una mano me empujó con fuerza. Agachó mi cabeza para que mirara al suelo.

-          ¡Vas lamer o chan! – chilló Alicia - .
-          ¡Vale, vale, ya paro!
-          No te creo.
-          Que si, que sí, que no quiero lamer o chan.
-          Es que no me dejas más remedio – consiguió que me arrodillara completamente - .
-          Maldita Alicia, ¡te vas a enterar! – salió corriendo y yo la perseguí. Por fin me moví, haciendo más ejercicio que en todo el tiempo de partido. A partir de ese momento me centré más en el juego - .
-          ¡Mira que eres tonto! – chilló Jack en un momento dado - .
-          ¿Qué te pasa ahora, tío? – volvió a arremeter contra uno de sus amigos - .
-          Joder, podías haber metido.
-          ¿Y qué? – se empezaron a reír - .
-          Rubén, ¿Vamos a la tarde a tomar unas birras al Boulevard?
-          Eso está hecho, pero solo si traes tú el tabaco.
-          No hay fallo tío – Odiaba que fumase, pero comprendí que nadie es perfecto. Pero yo le quería con sus imperfecciones porque esas eran las que constituían al Jack del que yo estaba enamorada - .

El resto del partido transcurrió rapidamente.  Perdimos 4-2. No habíamos jugado tan mal. Alicia y yo nos apresuramos para cambiarnos de ropa y así poder actuar. Fuimos las primeras en bailar. Así que los nervios se consumieron en el momento de subir al escenario. Mientras bailaba Jack concentraba toda su atención en mí. Esto despertaba en mi nerviosismo y mucha inseguridad. Me sonreía y yo no era consciente.
Al acabar estábamos bastante satisfechas. El baile nos había quedado de maravilla. Era de esperar, habían sido horas y horas de ensayo durante varias semanas.

La siguiente actuación era la de Jack. Iba a cantar. A él le encantaba la música, además tocaba la guitarra. Se sentó en el suelo del escenario y comenzó.

-          Hola gente ¿Cómo estamos? – todo el mundo enfureció - .
-          ¡No os escucho!
-          ¡Bien! – dijeron todos - .
-          Bueno creo que todo el mundo aquí me conoce, ¿no? ¿Cómo me llamo yo? – parecía una estrella. Al menos brillaba como ellas.
-          ¡JACK! – chillaron - .
-          La primera canción que voy a cantar – tocó su guitarra como si del cuerpo de una mujer hermosa se tratara – se la dedico a la persona que ha puesto mi vida del revés. La persona que ha revolucionado todo, porque la quiero. Brittany – enrojecí - .

Tocó la canción de un grande. “John Lennon, Love”.

“Love is real,
real is love
love is feeling,
feeling love
love is wanting
to be loved.
Love is touch,
touch is love
love is reaching,
reaching love
love is asking
to be loved.
Love is you
you and me
love is knowing
we can be
Love is free,
free is love
love is living,
living love
love is needing
to be loved”.

Todos aplaudieron. Continuó con la canción de “Eagle Eye Cherry, Save Tonight” y la de “Danza Kuduro de Don Omar ft Lucenzo” entre otras. Fue una gran actuación.

Cuando terminaron las actuaciones nos tenían preparada una gran sorpresa. Crearon en el pabellón de la escuela un gran guateque, como los de antes. Con mucha música y comida. Jack y yo estuvimos bailando durante horas. Fue muy divertido.

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